Beneficios de la aromaterapia

La aromaterapia se basa, como su propio nombre indica, en la utilización de materiales aromáticos, con el fin de desarrollar compuestos y aceites esenciales destinados al bienestar del organismo. Se han demostrado, de hecho, evidentes propiedades curativas en función del tipo de aceite.

Aromaterapia, los aceites más comunes

El de menta se destina, así, principalmente, a los problemas digestivos, mientras que el de romero se usa como estímulo mental y para evitar los dolores musculares. La lavanda, por su parte, previene las migrañas o el insomnio y suele emplearse en contra del dolor en general. Con el sándalo, se combate la depresión, la ansiedad o los nervios. Por último, el aceite de árbol de té se usa como antibacteriano, antiviral o fungicida, con el objetivo de respirar de forma adecuada.

Los aceites más comunes utilizados como ambientadores en modo humidificador son el de eucalipto, hierbabuena, lavanda, limón o árbol de té. El primero, además, ayuda a evitar resfriados pues actúa, de modo eficaz, sobre el sistema inmunológico, además de servir como repelente contra los insectos. La hierbabuena posee un efecto calmante y también es efectiva contra la tos. La lavanda, por su parte, suele instalarse en muchos dormitorios, por su sensación relajante. El limón es realmente efectivo colocado en rincones, lo que aporta una gran sensación de frescor. Con respecto al árbol del té, combate el moho y la humedad.

El origen de la aromaterapia

Se remonta al año 4500 a. C. en el Imperio chino. También en el antiguo Egipto se recurría a los aceites terapéuticos para los embalsamamientos. Pero no fue hasta principios del siglo XX que se institucionalizó fehacientemente gracias al químico francés René-Maurice Gattefossé, tras descubrir cómo el aceite de lavanda ayudaba en la buena progresión de las quemaduras. De hecho, en 1937 publicó un esencial manual al respecto.

En cuanto a la etimología de la palabra, se ha de señalar que viene del griego antiguo y que “aroma” se refiere a la ‘fragancia’, mientras que “therapeia” lo hace con respecto a la ‘curación’. No obstante, con respecto a esto último, donde se han demostrado realmente beneficios de la aromaterapia es en las dolencias menores, no en las enfermedades graves. Aun así, ante situaciones de cáncer o esclerosis, puede mitigar algunos efectos secundarios de los propios medicamentos o de las manifestaciones de la enfermedad misma.

En cuanto al modo de empleo, puede ofrecerse mediante masajes, a nivel tópico, o a través de la inhalación. También se recomienda, en numerosas ocasiones, para tratamientos posoperatorios, con la sana intención de prevenir náuseas o vómitos.

Esencias naturales esenciales para el hogar

En cuanto a la utilización en casa de estos aceites esenciales, se suelen transmitir a través de difusores eléctricos o de lámpara, mediante anillos. Resultan muy habituales en los cuartos de baño. Con efectos relajantes, se emplean los de lavanda, incienso, jazmín o manzanilla, además de la mandarina, la naranja o el nerolí. Con relación a estos últimos, cabe señalar que se debe evitar una inhalación excesiva, pues podría provocar dolores de cabeza. Igualmente, se ha de mencionar que la lavanda posee efectos antisépticos.

Efectos revitalizantes tienen, por su parte, los aceites de limón, pomelo, enebro, canela, romero o vainilla. No obstante, se ha de tener cuidado en no tomar el sol de forma inmediata, pues podría ocasionar irritaciones de piel. En último lugar se encuentran los efectos estimulantes conseguidos, sobre todo, mediante el eucalipto y la menta, dado que tienden a descongestionar. Además, aparte del uso tópico o en baños, los aceites esenciales también contribuyen a crear un determinado aroma en el hogar, lo que condiciona sobremanera el estado de ánimo.

Cómo aplicar efectivamente las esencias en el hogar

Suele bastar, por las mañanas, con echar entre unas cinco y diez gotas en la estancia para que se mantenga eficazmente el aroma a lo largo de todo el día. Además, existen trucos tales como combinar unas esencias con otras para conseguir resultados óptimos. Así ocurre, por ejemplo, con la combinación del romero y el eucalipto, lo que aporta un toque realmente hogareño a una casa. En cuanto a la lavanda, se recomienda su uso especialmente al atardecer, dado que el aroma floral servirá de fondo a los sueños nocturnos.

El lemongrass, uno de los aceites esenciales más populares, ayudará a estimular la mente y añadirá un toque realmente refrescante en cualquier baño. El eucalipto transmite, igualmente, un efecto de limpieza y frescura. En cuanto a los modos de uso más habituales, cabe hablar de los difusores (que funcionan calentando el agua con la esencia), espray instantáneo (que sirve para potenciar el olor en un momento determinado), varillas de bambú (que no requieren de electricidad), aceites especiales para emplear en la almohada o bombillas aromatizadas.

Incluso pueden utilizarse los aceites esenciales para una limpieza eficaz del hogar, al añadirse de forma cómoda directamente en los productos que empleemos habitualmente. También existe la opción de incorporarlos al suavizante de la ropa. En este caso, se recomiendan el pomelo, la naranja, la mandarina, la rosa, el jazmín o la lavanda. Otros consejos útiles para el hogar son el empleo de la lavanda, por ejemplo, como antipolilla natural.

 

En suma, los aceites esenciales constituyen unos eficaces aliados para el bienestar en el hogar. ¡Viva la aromaterapia!