Alimentarse es esencial contenido Susarón

Alimentarse es esencial

Sobre alimentación hay cada día más información, tanta, que a veces cuesta saber en la que podemos confiar. Y, además, casi a diario surgen nuevas afirmaciones que, como todas las modas, se convierten en nuevos mantras a seguir por grandes grupos de población. Normalmente estas tendencias desaparecen cuando aparece otra afirmación que aplicar. Pero al final, para alimentarse bien es esencial estar bien informado. Vamos a ver qué es lo importante para tener una alimentación sana.

Porque alimentarse es fundamental.

Alimentarse es un acto que hacemos de manera totalmente voluntaria, ya que somos nosotros los que escogemos qué alimento queremos comer, y cómo lo vamos a comer, dónde, etc. Una vez el alimento llega a la boca, empieza la nutrición, y esto ya no lo podemos controlar.

Así pues, la función de alimentarse es la de nutrirnos. Pero, nos es imposible saber qué nutriente necesitamos en cada momento, por eso nuestra alimentación debe estar pensada de tal manera que pueda aportar todo lo que necesita nuestro cuerpo a lo largo del día o semana, y así nos aseguramos de que no le falta nada.

Como la alimentación es un proceso de elección, de nosotros depende que sea una buena alimentación o una mala alimentación, y esto va a depender de cuanto conozcamos los alimentos que nos rodean.

Las guías para alimentarse adecuadamente

Como no existe un solo alimento que contenga todos los nutrientes esenciales, debemos saber escoger los alimentos esenciales y necesarios. Por ejemplo, se crean guías, como la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria que ha creado la Pirámide de la Alimentación Saludable. En ella podremos descubrir los grupos de alimentos y la frecuencia en la que deben consumirse. Veamos cuáles son.

Frutas:

Aportan agua, vitaminas y minerales, además de fibra. Es recomendable consumirlas enteras, ya que al consumirlas como zumo perdemos las propiedades de la fibra. Las raciones recomendadas son tres o más piezas de fruta al día, y siempre priorizando las de temporada.

Verduras y hortalizas:

Su importancia viene dada por ser una fuente de vitaminas, minerales, y fibra. La recomendación es consumirlas a diario, y preferiblemente una de las raciones diarias debe ser cruda. Cada ración se corresponde a unos 200g de verdura y/o hortaliza.

Lácteos:

En este grupo encontramos la leche, los yogures, los quesos, las leches fermentadas, etc. Son un grupo de alimentos que aporta una buena cantidad de proteínas, vitaminas y calcio. Se deben consumir de 2 a 3 raciones al día, teniendo en cuenta que una ración equivale a un vaso de leche (250ml), o dos yogures, o 40g de queso seco.

Carnes:

Este grupo de alimentos aporta principalmente proteínas, vitamina B12, minerales como el hierro, el potasio o el fósforo, entre otros. También aportan grasas saturadas, por lo que es importante elegir carnes o cortes que sean magros, con menos grasa. Se recomienda consumir un máximo de 3 raciones semanales de carne, siempre priorizando la de ave o animales de pastura criados en libertad. La ración equivale a 100-125g de peso neto.

Pescados:

Son una fuente de proteína, vitamina D, y yodo, y además aportan ácidos grasos omega-3. Estos ácidos grasos reducen el colesterol LDL, popularmente conocido como “malo”. Se recomienda consumir de 3 a 4 raciones de pescado a la semana, entre blancos y azules, siempre bien cocinados. Una ración equivale a 100-125g de pescado.

Huevos:

Aportan proteínas de alta calidad, además de vitaminas y minerales. Se recomienda el consumo a lo largo de la semana de entre 3 y 5 huevos por persona.

Legumbres:

Aportan hidratos de carbono, vitaminas, minerales y fibra, además de ser una buena fuente de proteínas. La recomendación de consumo para las legumbres es de 2 a 4 raciones a la semana, siendo una ración unos 150-200g de legumbre cocida.

Cereales:

Son una fuente importante de energía. Los cereales más conocidos son el trigo, el maíz, el arroz, la avena o el centeno, y con ellos se elaboran, por ejemplo, la pasta o el pan. Es preferible consumirlos integrales dado que son más ricos en fibra, vitaminas y minerales. Las raciones de estos alimentos van a depender de la actividad física que realice la persona, pero oscila entre 4 y 6 raciones al día.

Frutos secos, aceites y grasas:

Los frutos secos aportan grasas insaturadas y fibra además de proteína vegetal. Los aceites, del que se debe destacar el aceite de oliva virgen extra, es una fuente excelente de vitamina E. Pero ambos son alimentos muy calóricos, por lo que debe moderarse el consumo. De frutos secos se pueden consumir entre 3 a 7 raciones a la semana de unos 25g por ración. El aceite de oliva virgen extra podemos usarlo tanto para cocinar como para aliñar. Ambos son alimentos fundamentales para garantizar el correcto funcionamiento del organismo.

Agua:

Ya sabemos que estamos compuestos en un alto porcentaje (50-60%) de agua. Las reacciones químicas que se producen en nuestro cuerpo se producen en el agua, por eso es tan importante su consumo. La recomendación hídrica es uno a dos litros de agua al día, que va a depender de la edad de la persona y de las actividades realizadas. Una manera de garantizar un buen aporte hídrico es a través de infusiones, como por ejemplo Antiox de Susarón, que ayuda a mantener la piel saludable protegiéndola del estrés oxidativo, ¡además de hidratarte!

Ahora solo hace falta que prepares un buen menú con los alimentos que han de formar parte de esta alimentación: ¡será una alimentación de 10!