Los bulbos, almacén de muchos nutrientes

Los bulbos, almacén de muchos nutrientes

Forman parte de nuestra alimentación habitual, y esconden un gran tesoro en su interior. Los bulbos son tallos adaptados donde se acumulan los nutrientes en forma de almacén para nutrir a la propia planta. Y precisamente, por ser una reserva de nutrientes, son una opción muy interesante para incluir en nuestros platos, ¡descubramos más cosas de los bulbos!

Diferencias entre bulbo, tubérculo y raíz tuberosa

Los bulbos son tallos cortos que suelen estar formados por hojas y crecen en el interior de la tierra. La forma de los bulbos suele ser redondeada y en su parte superior hay una zona más puntiaguda. Normalmente tienen una capa exterior que protege este bulbo.

Precisamente esta capa protectora es una de las diferencias a destacar entre los bulbos y, por ejemplo, los tubérculos como la patata que también crecen en el interior de la tierra.

A destacar como diferencia entre el bulbo y por ejemplo una raíz tuberosa, es que en el caso de la raíz tuberosa, los nutrientes se almacenan en la misma raíz.

Para el resto de las propiedades no hay grandes diferencias entre el bulbo, el tubérculo y la raíz tuberosa.

Algunos ejemplos de tubérculo son la patata o el jengibre, muy utilizado en la medicina tradicional china. Como ejemplos de raíces tuberosas tenemos el rábano, el boniato, la zanahoria o la yuca. Y como bulbos podemos encontrar la cebolla, el ajo o el puerro.

Verduras de bulbo

Pese a que no sepamos que son bulbos, lo cierto es que en nuestro día a día disponemos a nuestro alcance gran cantidad de bulbos que podemos encontrar en cualquier frutería. Algunos de estos son:

Ajo

El ajo es una planta originaria de Asia central y se cultiva en toda la cuenca mediterránea desde la antigüedad. Su bulbo, también conocido como cabeza, está formado por 10 bulbos más pequeños, conocidos también como dientes de ajo.

Este bulbo es conocido tradicionalmente por sus propiedades antibióticas. Aporta vitaminas C, B1 y B6, y además selenio, un mineral implicado en el funcionamiento del sistema inmunológico.

Rábano

El rábano es otro bulbo que se cultiva desde la Edad Media en Europa. Suele crecer en terrenos húmedos. El rábano contiene vitamina C, por esta razón en el siglo XVIII se utilizaba contra el escorbuto. Esta raíz ligeramente picante también aporta ácido fólico (vitamina B9) que tiene funciones tan importantes como ayudar en el crecimiento de tejidos maternos en el embarazo, o a la formación de las células sanguíneas, entre otras.

Patata

La patata es un tubérculo, rica en féculas de fácil digestión. Aporta minerales como el potasio que colabora en el funcionamiento del sistema nervioso, y además apenas contiene grasas.

Chufa

Estos pequeños tubérculos aportan folatos, fósforo y magnesio. Con la chufa se elabora la horchata pero tiene también otros usos poco conocidos en repostería y como sucedáneo del café si las tostamos y molemos.

Zanahoria

Esta raíz es la reina de los betacarotenos, que son los precursores de vitamina A, una vitamina que tiene propiedades beneficiosas para el sistema inmunológico. Además, la zanahoria nos aporta potasio, un mineral que contribuye al mantenimiento de la tensión arterial normal.

El hinojo, fuente natural de nutrientes

El hinojo es otro de estos bulbos que contiene una buena proporción de nutrientes interesantes para aportar a nuestra alimentación. Es rico en fibra, ácido fólico y potasio. El hinojo ayuda con las flatulencias y el espasmo de vientre.

Tiene una textura crujiente y un sabor dulce muy peculiar que combina bien con quesos, aunque, también como toque especial para ensaladas, con frutas, y en sopas.

Otra de las particularidades del hinojo es que es muy aromático, de ahí que su uso en infusión se convierta en una opción ideal para obtener sus nutrientes en forma de bebida.

¿Cómo puedo incorporar los bulbos en mi alimentación?

Además de estos que hemos mencionado, la cebolla o los puerros, son ejemplos de bulbos también. La manera de incorporarlos en nuestra alimentación es sencilla, dado que de por sí, son alimentos que ya utilizamos en nuestra gastronomía de manera habitual.

Podemos comer estos bulbos incorporándolos en nuestros guisados, a la plancha, hervidos, al horno… o crudos. Otra manera de aprovechar las virtudes de estos alimentos es como condimentos secos o hierbas aromáticas.

Por ejemplo, te proponemos Elimina Gases de Susarón, que gracias a las propiedades del Hinojo y otras plantas como la alcaravea, macis, los arándanos y la menta, contribuye al movimiento gastrointestinal y estimula la eliminación de gases.  Esta infusión, con su delicioso sabor a anís, puedes tomarla en cualquier momento del día, aunque por sus propiedades te la recomendamos después de comer, ¡una idea genial para ayudar a tener una buena digestión!

¡Aprovecha los beneficios de este bulbo, tomándolo a sorbos, con Susarón!