Pasiflora y como controlar los nervios

Pasiflora: controla tus nervios

“Que no se me olvide comprar esto luego. Mañana tengo visita con el médico. Por la tarde tengo que llevarle la bolsa a mi amiga. Que no se me pase llamar allí. Hoy empiezo a cuidarme. A ver si puedo prepararme la entrevista que tengo.”

¿Te suena? Nuestro día a día está lleno de “tareas” que sin darnos cuenta colapsan nuestro sistema nervioso. Pero contra los deberes, poco podemos hacer. Si sientes que tus nervios se están apoderando de ti, quédate: vamos a hablar de la pasiflora y lo que puede hacer por ellos.

¿Qué es la pasiflora?

La pasiflora es una liana trepadora que puede alcanzar casi los 10 metros de altura. Sus flores son de color blanco, ligeramente amarillas con cierto tono lila y son grandes. Es una planta que podemos encontrar en todo el mundo, ¡excepto en la Antártida! La pasiflora es conocida desde la antigüedad por sus usos medicinales. ¡Veamos más de cerca sus propiedades!

Beneficios de la pasiflora

La pasiflora se usa tradicionalmente por sus propiedades sedantes, hipnóticas. Se utiliza desde la antigüedad por ser un remedio contra la ansiedad nerviosa. Además, también se ha utilizado como un producto que, solo o mezclado con otras plantas, ayuda a inducir el sueño de manera más rápida.

Cómo se toma la pasiflora

La pasiflora puede tomarse de muchas maneras. Una de ellas es mediante infusión, por ejemplo, con valeriana, como Duermesana de Susarón, que contiene estas dos platas que en combinación favorecen la inducción de un sueño reparador. Y es que cuando estamos nerviosos, ¡cuánto nos cuesta dormir! ¿verdad? Pues una buena manera de inducir al sueño es relajarnos con una bebida caliente, como una infusión, atenuar las luces mientras la disfrutamos y prepararnos para dejar que Morfeo nos traiga sus más dulces historias para soñar.

Consejos para controlar los nervios

Además, te proponemos algunos consejos para ayudarte a controlar esos nervios que nos invaden en ocasiones.

-Respira hondo.

Ante una situación nerviosa o que te cause un estrés elevado, respira hondo. No te dé vergüenza hacerlo delante del ordenador, en mitad de la calle o irte al baño para tomarte esos minutos que te serán de gran utilidad. Inhala por la nariz llenando tus pulmones durante 4 segundos, mantén 3 segundos el aire dentro y exhala poco a poco durante 7 segundos aproximadamente todo el aire que tenías. Repítelo mínimo 3 veces. ¡Y siente como tus nervios desaparecen con cada respiración!

– Estírate.

No nos referimos a que te tumbes en cualquier lugar, no. Se trata de que estires tus músculos. Cuando nos ponemos nerviosos, todos nuestros músculos se tensan. No nos damos cuenta, pero estamos en tensión constante. Esta tensión es causante de dolores musculares, fatiga… E igual que cuando un objeto se carga de electricidad, que debe ser expulsada, en nuestro caso, debemos liberar esta tensión. ¿Cómo? Realiza estiramientos. Puedes hacerlos en cualquier momento del día, así que ¡tenemos excusa para estirarnos un poco!

– Calma tu mente.

Es decir, deja de pensar. Es muy fácil decirlo, pero no es tan fácil hacerlo. Sólo la práctica nos ayuda a conseguir estados de mente calmada. Y esto se consigue con técnicas de meditación. Las hay muy variadas, debes encontrar la tuya, con la que te encuentres más a gusto, y empezar a practicarla a diario. Empieza con cinco minutos diarios, y ves aumentando poco a poco hasta llegar al tiempo que desees. Y, sobre todo, recuerda ¡no pensar! No juzgues lo que entra, no te empeñes en “no pensar”. Simplemente si entra un pensamiento, déjalo pasar, no le des más importancia y céntrate en tu respiración, en ti, en tu interior. Verás como con la práctica, ¡notarás los beneficios!

Tus nervios estarán bajo control a partir de ahora, ¡eliminemos la palabra “estrés” de nuestro vocabulario!