Frutas de verano para cuidar tu piel

En función de la época del año, nuestro cuerpo tiene unas necesidades específicas. En verano, el sol y el calor harán que la piel sea más vulnerable, y para lograr mantenerla sana, hay que protegerla al máximo. ¿De qué? Básicamente de la exposición excesiva a la luz solar directa, y de la deshidratación. Para eso tienes que, sobre todo, aplicarte crema solar de protección alta antes de tomar el sol, y conocer los alimentos que ayudarán a mantener una piel saludable.

Las frutas son uno de estos grupos de alimentos y, especialmente las de temporada de verano, hidratan por su alto contenido en agua y nos aportan energía, fibra, minerales y vitaminas. ¡Sigue leyendo para conocer las que serán tus mejores aliadas estas vacaciones!

¿Por qué es importante cuidar la piel en verano?

La piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo, el que ocupa una mayor superficie y la primera barrera de protección frente a todos los elementos externos. Es fundamental velar por mantenerla en buen estado de salud.

En verano nos deshacemos de capas de ropa que nos protegían del impacto directo de la luz solar. La exposición de la piel al sol en esta época es mucho mayor y también aumentan, por tanto, el riesgo de quemaduras y deshidratación.

¿Cómo protegerá la fruta nuestra piel?

En verano se tiende a la relajación y los horarios desestructurados: las comidas no suelen llevar un orden demasiado estable, la actividad física es más irregular y los hábitos de consumo también cambian inevitablemente, así como la ingesta hídrica, que suele verse reducida.

En este contexto lo que pasará es que perderemos más líquido por la piel, y más energía, sin cambiar la dieta.

Para compensar esos desajustes, una buena solución es la de incluir en nuestra alimentación varias piezas de fruta a lo largo del día.

Lo ideal son 5 piezas de fruta y verdura (la suma de ambas) diariamente, con lo que 3 raciones de fruta ya te asegurarán más de la mitad de este requerimiento.

Colaborando en la hidratación

La composición de las frutas es mayoritariamente de agua, por lo que incluirlas en la dieta nos ayudará a cumplir con la ingesta recomendada de 2L/día de agua, complementando nuestra ingesta de líquidos.

Aporte de antioxidantes

Y no es sólo por el agua, las frutas contienen altas cantidades de antioxidantes. Es por eso por lo que el consumo frecuente de fruta favorece el buen aspecto de la piel, evitando que las células se oxiden y retrasando así su envejecimiento.

 ¿Cuáles son las frutas del verano?

Es recomendable (y más sostenible) el consumo de frutas y verduras de temporada. Además, la naturaleza es sabia, y en relación con los requerimientos explicados en el apartado anterior, casualmente las frutas de verano son las que tienen más porcentaje de agua y también antioxidantes y vitaminas relacionadas con la salud de la piel.

En verano, las frutas protagonistas son:

  • Sandía: es muy hidratante y con alto poder antioxidante.
  • Melón: su 80% de agua y el ser rica en potasio le atribuye un gran poder diurético.
  • Melocotón: ricos en fibra y minerales como el potasio, magnesio y el yodo.
  • Albaricoque: alto contenido en fibra, potasio y carotenos (provitamina A)
  • Piña: es una de las frutas menos calórica, también con mucha agua y rica en vitamina C.

Ideas para consumirlas ‘On the GO

Cortadita en un tupper siempre será una solución cómoda y efectiva, también en forma de batido.

Si te atreves con algo más creativo, puedes hacerte unos polos helados de frutas, o bien infusiones frías con fruta triturada para llevarlas contigo a cualquier parte, en un termo con hielo por ejemplo. ¡Incluso el hielo puede estar hecho con zumo de frutas! Inclúyelas siempre que puedas y echarás una mano a tu cuerpo para protegerte de los efectos del calor y de la exposición al sol.

Las frutas del verano nos aportan un extra de hidratación y antioxidantes. ¡Consumirlas regularmente te beneficiará notablemente ahora que viene el calor! Además, puedes combinarlas con la infusión funcional ANTIOX de Susarón, que te ayudará a mantener los niveles de hidratación y a recuperar el agua que perdemos por la exposición a las altas temperaturas.