Infusiones frías: cómo prepararlas bien cuando llega el calor
Cuando suben las temperaturas, muchas personas dejan de lado las inf usiones porque las asocian a algo caliente. Pero lo cierto es que también pueden ser una opción muy apetecible en primavera y verano. Preparadas en frío, resultan ligeras, refrescantes y fáciles de tomar en cualquier momento del día.
Eso sí, prepararlas bien marca bastante la diferencia. Si no, es fácil que queden sin sabor o con un punto amargo que no apetece nada. Te contamos cómo preparar una buena infusión fría, para que puedas disfrutarlas mientras te refrescas.
¿Por qué tomar infusiones frías en verano?
En primavera o verano solemos buscar bebidas frescas, pero muchas veces acabamos recurriendo a opciones con azúcar o poco interesantes para la salud. Las infusiones frías son una alternativa sencilla para hidratarse y refrescarse, sin azúcar ni alcohol, y con “un plus” de beneficios por sus plantas naturales.
Además, permiten variar sabores y tener algo diferente en la nevera; con solo cambiar la bebida, a veces ya apetece beber más.
Cómo hacer una infusión fría paso a paso
Hay dos formas principales de preparar infusiones frías. Ambas funcionan, pero el resultado y proceso cambia bastante.
Método caliente enfriado
Este es el más rápido y el más habitual en casa:
- Prepara la infusión como lo harías normalmente, con agua caliente.
- Déjala reposar el tiempo indicado.
- Retira la bolsita y deja que se enfríe a temperatura ambiente.
- Métela en la nevera o añade hielo.
Este método da un sabor más intenso, y se prepara muy rápidamente.
Método cold brew (en frío)
Esta manera es más lenta, y requiere cierta antelación.
- Coloca la bolsita en agua fría.
- Déjala en la nevera entre 6 y 12 horas.
- Retira la bolsita, y ya está lista.
Al hacerse en frío, el sabor suele ser más ligero y menos intenso, algo que muchas personas prefieren en verano. Algunas plantas pueden quedar más amargas; es el caso de los tés, especialmente el verde y el negro.
¿Cuánto duran las infusiones en la nevera?
Una vez preparadas, conviene no dejarlas demasiado tiempo. Lo más recomendable es consumirlas en un plazo de 24 a 48 horas. A partir de ahí, pierden frescura y el sabor ya no es el mismo.
Además, debes guardarlas en la nevera, en una botella o recipiente cerrado. Evita dejarlas fuera de la nevera mucho rato.
Errores comunes al preparar una infusión o té frío
Hay pequeños detalles que hacen que muchas veces no queden bien. Te lo contamos con detalle en nuestro artículo sobre cómo preparar una infusión perfecta, pero aquí te dejamos lo más importante.
Uno bastante habitual es dejarlas demasiado tiempo, pensando que así tendrán más sabor. En realidad, puede hacer que queden más amargas. Otro error es usar demasiada agua para una sola bolsita, lo que deja una infusión diluida.
También pasa mucho no respetar los tiempos, tanto en caliente como en frío. Esto puede hacer que los activos de los ingredientes no tengan tiempo de pasar a la infusión, afectando a sus propiedades. En las infusiones funcionales, esto es clave.
Ideas fáciles para hacerlas más apetecibles
Una vez tienes la base, puedes hacer pequeños cambios para que te gusten más. Te dejamos algunas ideas:
- Añadir hielo justo antes de beberlas.
- Incorporar rodajas de fruta como limón, naranja o frutos rojos.
- Elegir infusiones con sabores más frescos, como menta (como el mate sabor hierbabuena, o la clásica menta-poleo) o cítricos.
Con estos pequeños detalles, disfrutarás mucho más de tus infusiones frías.
Infusiones frías en verano: una opción fácil y refrescante
Preparar infusiones frías no tiene mucha complicación, pero sí algunos trucos. Elegir bien el método, respetar los tiempos y no pasarse con la cantidad de agua suele ser suficiente para que queden bien.
En primavera y verano, cuando se necesita beber más agua, tener una jarra en la nevera puede venir muy bien. Y si además te gusta, es más fácil que repitas. ¿Qué infusión prepararías tú en frío?











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