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La infusión es una bebida obtenida a partir de la ebullición de una planta concreta y la tisana es una bebida medicinal resultado de la investigación y del cocimiento de una o varias plantas. Para su elaboración se utilizan tanto las flores como las hojas o troncos y raíces, según el tipo de planta.
Su origen y empleo para tratar ciertas dolencias o para tomar como una bebida de sobremesa, es muy antiguo. Su empleo terapéutico siempre ha estado presente en todas las culturas, si bien es cierto que en la cultura occidental la medicina moderna relegó su empleo casi hasta el olvido (aunque usa los conocimientos ancestrales sobre las plantas para realizar sus formulaciones). En otras culturas, principalmente las orientales, han continuado otorgándole una gran importancia.
Los orígenes de la medicina basada en las plantas se encuentran en papiros egipcios y en documentos chinos del segundo milenio antes de Cristo. Posteriormente, mientras Europa iba perdiendo esos conocimientos, en Asia iban evolucionando y adquiriendo más importancia, hasta que ya en el siglo XVII penetran en Europa y en el XVIII en América.
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